Cada 3 de Julio se conmemora a nivel global esta jornada tan especial, que procura disminuir el impacto ambiental que las bolsas plásticas producen sobre el ecosistema, particularmente, en cuanto al daño que le generan a la fauna y los océanos.
¿Cómo para qué se den una idea?
Una bolsa de plástico de un solo uso, demora décadas en degradarse, y cuando, finalmente lo hace, se desprenden cientos de miles de micro-plásticos, junto con los aditivos y tóxicos que puedan llegar a contener. En tanto, su supuesta utilidad promedio es de alrededor de doce minutos.
De aquí que el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico es una fecha ideal para crear conciencia entre los vecinos y las vecinas con respecto al perjuicio ambiental que de forma directa o indirecta, se le está provocando al Planeta. También es una oportunidad para modificar los hábitos de consumo, pensando en el cuidado y la preservación de los ecosistemas.
En cuanto a los resultados obtenidos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en este tema:
Desde 2017, a partir de la puesta en marcha de la prohibición de las bolsas livianas no biodegradables en supermercados, hipermercados y autoservicios, evitó la entrega de cuatro mil setecientos cincuenta millones de bolsas plásticas.
Esa cifra, a junio de 2026, representa veintitrés mil setecientas cincuenta toneladas de plástico, o el volumen de mil quinientos ochenta camiones de residuos totalmente cargados, demuestra la repercusión de una de las más importantes políticas porteñas centrada en la disminución de los plásticos de un solo uso.
La evaluación surge en el contexto de una nueva edición “Julio sin Plástico”, la campaña internacional que impulsa la reducción del consumo de este material, y del Día Mundial Libre de Bolsas de Plástico, que se conmemora cada 3 de Julio para generar conciencia acerca de la necesidad imperiosa de reemplazar las bolsas descartables por opciones ecológicas.
La estrategia de las Autoridades de la Ciudad para reducir los plásticos descartables siguió en 2019 con la prohibición de entregar, utilizar y comercializar sorbetes plásticos de un solo uso en espacios gastronómicos, kioscos, hoteles de cuatro y cinco estrellas, shoppings, entre otroslocales.
¿Lo sabías?
Durante 2018, en los Patios de Comidas de los Centros Comerciales de la Ciudad de Buenos Aires, se utilizaron alrededor de dos millones de sorbetes por mes.
Junto con las regulaciones dispuestas, la CABA invita a crear el hábito de las siguientes acciones cotidianas, consideradas esenciales, a la hora de continuar enfrentando el nefasto impacto ambiental de este material.
Entre las sugerencias, sobresalen: el uso de bolsas reutilizables para hacer las compras, el reemplazo de cubiertos “descartables” por elementos reutilizables, la elección de recipientes de vidrio/reutilizables para la conservación de alimentos. Además, se recomienda utilizar botellas y vasos recargables.
