Durante dos semanas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires vivió una edición histórica del Festival de Invierno, con más de 1.200 actividades culturales gratuitas que atrajeron a vecinos de todos los barrios.
La última edición del Festival de Invierno superó todas las expectativas y se consolidó como uno de los eventos más convocantes del año en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entre el 19 de julio y el 3 de agosto, más de 130.000 personas asistieron a las 1.200 actividades organizadas por el Ministerio de Cultura porteño, duplicando así la cifra de asistentes registrada en 2024.
En este sentido, el festival apostó por una programación diversa, descentralizada y gratuita, que abarcó todos los barrios de la Ciudad. Museos, bibliotecas, teatros y centros culturales fueron escenario de propuestas pensadas para distintos públicos y edades, muchas de ellas con entradas agotadas.
Uno de los espacios más concurridos fue la Usina del Arte, que ofreció funciones distendidas en el marco del programa Cultura Amigable, como el show de Monster Buu Band en el Auditorio. Además, se presentaron espectáculos familiares como “La Cocina de Giorgio”, “Urraka”, “Suena Tan Gurí” y “Los Cazurros”, junto al taller de títeres TILU en el Espacio Creativo.
El Anfiteatro del Parque Centenario también fue protagonista con una gran afluencia de público en sus conciertos al aire libre. Propuestas como “Jivers: Swingin’ María Elena” y “Kabradepata” fueron algunas de las más celebradas.
Asimismo, el Centro Cultural Recoleta agotó la capacidad de sus salas con todas sus propuestas. Talleres en la Sala de Dibujo, funciones de “Melocotón Pajarito”, el show de “Los Ludic” y cine animado de Portugal y Corea estuvieron entre las opciones más elegidas.
En tanto, el Planetario Galileo Galilei ofreció ocho funciones distendidas con entradas agotadas y una programación que incluyó shows inmersivos como “Desconexión sublime”, “Veo veo”, “Exoplanetas”, “Top 5: Lo mejor del universo” y “Vuelta por el universo”. También se realizaron talleres infantiles, observaciones astronómicas con telescopios y el encuentro especial “Agujeros negros y entrelazamiento cuántico”.
Por su parte, el Centro Cultural 25 de Mayo se consolidó como un polo familiar en Villa Urquiza, con 14 funciones a sala llena. Entre las propuestas destacadas estuvieron “Troesma”, “Bigolates de Chocote”, “Las Hermanas Misterio”, “La Linterna Mágica”, “Anda Calabaza” y nuevamente “Monster Buu Band”.
El Complejo Teatral de Buenos Aires tuvo una fuerte presencia en el festival. Espectáculos como “Alejandra y los mundos”, “Amadeo” y “Cuentopos de Gulubú” integraron una cartelera especialmente pensada para el público infantil y familiar.
Además, el Casco Histórico porteño fue escenario de 11 recorridos y visitas guiadas por sitios emblemáticos, todos con cupo completo. Se destacaron especialmente las visitas al Casal de Catalunya y al Zanjón de Granados. A su vez, las propuestas narradas por la escritora Florencia Canale lograron gran convocatoria.
En la misma línea, el Centro Cultural San Martín fue sede de “Suiza Pop”, una propuesta innovadora que acercó a niños y adolescentes a la cultura contemporánea suiza. La programación incluyó cine animado, talleres colaborativos entre artistas argentinos y suizos, actividades organizadas por editoriales infantiles y charlas sobre cine de animación. Asimismo, se estrenó el documental “Quinografía”, centrado en la biografía del creador de “Mafalda”.
Las bibliotecas de la Ciudad también registraron una gran afluencia, con espectáculos y talleres dirigidos a la primera infancia. Se destacaron actividades como “Risa y creatividad en familia” en la Biblioteca Parque de la Estación, jornadas de “Lectura para infancias” en las bibliotecas La Reina Batata y Antonio Devoto, y encuentros de juegos de rol y de mesa también en esta última.
En los espacios culturales de CABA se ofrecieron 179 espectáculos que reunieron a miles de espectadores. Dentro de esta agenda sobresalieron los eventos “Vení a Cultura!” y “Tarde de arte y canto”, que figuraron entre los más elegidos por el público. La tradicional Feria de Mataderos, en tanto, acompañó la propuesta cultural con actividades gastronómicas, talleres y shows dirigidos a los más chicos.
Por otro lado, los museos tuvieron un rol protagónico con una variada programación. Se llevaron a cabo talleres artísticos, espectáculos musicales y narraciones en vivo. Entre las actividades más destacadas estuvieron el taller “Cuerpo pincel”, la experiencia creativa “¿Por qué somos tan geniales?”, el espacio “Teatro de papel” y “De la silla al infinito”, una propuesta de diseño creada en colaboración con estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella, presentada en el Museo Moderno.
También se ofrecieron espectáculos como “Narración Puro Cuento” de Mariana Testa en el MIJU y conciertos que captaron la atención del público familiar. Además, Barraca Peña y el Sitio Arqueológico La Cisterna ofrecieron recorridos, proyecciones de películas, visitas guiadas y talleres, reforzando la presencia cultural en zonas clave de la Ciudad.
