Un adolescente de 12 años fue trasladado desde Salta al hospital porteño con asistencia de ECMO, una tecnología que reemplaza temporalmente las funciones del corazón y los pulmones. Más de 50 profesionales participaron de un operativo inédito para la salud pública del país.
El 4 de septiembre quedó grabado como una fecha histórica para la medicina argentina. Ese día, un adolescente de 12 años que atravesaba un cuadro de altísima gravedad fue trasladado desde Salta hacia el Hospital Garrahan en un operativo sin precedentes: por primera vez en el país, un hospital público concretó un vuelo sanitario con un paciente conectado a ECMO, un sistema de oxigenación extracorpórea que sustituye las funciones del corazón y los pulmones.
El chico, que había tenido COVID semanas atrás, ingresó con una arritmia refractaria severa y un shock cardiogénico que ponía en riesgo inmediato su vida. Ante esa situación, el equipo médico del Materno Infantil de Salta lo estabilizó y coordinó con el Garrahan el procedimiento que marcaría un antes y un después en el traslado de pacientes pediátricos críticos.
“Es un proyecto que fue creciendo y que alcanza este primer traslado aéreo con ECMO dos años después del primero que hicimos por vía terrestre”, relató el director médico adjunto del Garrahan, Guillermo Moreno. Con emoción, agregó: “Es un logro al que se llega con mucho trabajo, esfuerzo y coordinación y que nos permite ubicarnos con los mejores estándares internacionales para dar respuesta y acceso a los pacientes que lo requieren tanto para la recuperación de órganos o como puente al trasplante”.
La operación requirió una coordinación quirúrgica entre ambos hospitales. Moreno destacó especialmente la articulación con los equipos del Materno Infantil de Salta: “Estamos muy contentos y orgullosos de poder brindar acceso de calidad a todos los chicos que lo requieran. Se trata de un trabajo previo a través de distintas áreas que involucran desde la Unidad de Cuidados Intensivos Cardíacos del Garrahan hasta las oficinas de comunicación a distancia de ambas instituciones”.
La magnitud del operativo se explica en los números: más de 50 personas participaron de la misión. Médicos, enfermeros, kinesiólogos, perfusionistas, instrumentadores, técnicos en logística, policías de Salta, Buenos Aires y de la Ciudad, ambulancieros y la propia tripulación aérea trabajaron en conjunto para garantizar que cada segundo estuviera bajo control.
Uno de los especialistas que vivió el procedimiento desde adentro fue el cirujano cardiovascular Juan Manuel Torrillas. “La principal dificultad de un traslado aéreo bajo estas condiciones radica en la logística y en la necesidad de contar con un equipo altamente entrenado, capaz de resolver cualquier eventualidad en pleno vuelo”, explicó. Y subrayó el resultado: “Cada paso fue cuidadosamente planificado, desde la evaluación inicial hasta el arribo seguro. Gracias a todo el equipo, el adolescente se encuentra estable y con expectativas de recuperación”.
El procedimiento comenzó en Salta, donde el paciente fue conectado a ECMO en forma periférica, lo que permitió estabilizarlo para iniciar el vuelo. Durante el traslado, cada integrante cumplió un rol específico: mientras unos controlaban el soporte vital, otros verificaban la seguridad de los equipos y la tripulación aérea mantenía condiciones óptimas de vuelo. La llegada al Garrahan cerró un operativo que combinó técnica, experiencia y un fuerte compromiso humano.
Hasta ahora, el hospital había concretado ocho traslados terrestres con ECMO, todos de enorme complejidad. Pero este primer vuelo representa un salto cualitativo que coloca a la salud pública argentina a la altura de los mejores estándares internacionales. El Garrahan es actualmente el único centro pediátrico del país en condiciones de realizar traslados aéreos de este tipo, lo que habla del nivel de especialización alcanzado por sus equipos.
La posibilidad de trasladar de manera segura a un paciente en ECMO abre nuevas oportunidades de acceso a trasplantes y tratamientos que antes podían parecer imposibles.
