Cada 26 de febrero se celebra esta fecha por demás original, que pone una vez más en valor, a uno de los alimentos destacados, tanto por la ciencia, como por la gastronomía.
De sabor inconfundible, se distingue de manera especial, por sus propiedades nutricionales y los beneficios que su ingesta generan en la salud, de acuerdo con el análisis de estudiosos pertenecientes a entidades reconocimiento mundial.
Llamado “oro verde”, el pistacho necesita alrededor de siete años de cultivo para dar los primeros frutos. Su historia, nos lleva a Asia, y a Medio Oriente, donde fueron apreciados desde la antigüedad.
Según los Manuscritos del siglo VI y leyendas encontradas en los Jardines Colgantes de Babilonia, dan cuenta de su notable presencia histórica y a través del tiempo. En la actualidad, se cultiva desde Irán y Turquía hasta Australia, México, Estados Unidos y España, donde Castilla-La Mancha, se posicionó en el primer puesto. En nuestro país también se produce pistacho. San Juan es la provincia líder, seguida por Mendoza, en el área Cuyo.
El pistacho es fuente de proteínas vegetales de alta calidad, grasas mono y poli-insaturadas, fibra, vitaminas B6, K, E, B1 y minerales como potasio, magnesio, fósforo, hierro, zinc y cobre.
Una porción de 28 gramos de pistacho brinda 159 calorías, 5,7 gramos de proteína, 12,8 gramos de grasa y 3 gramos de fibra, según informes médico-nutricionales.
Por su característica antioxidante incorpora polifenoles, luteína y zeaxantina, carotenoides fundamentales para la protección celular y la salud de oftalmológica.
Diferentes estudios e investigaciones llevadas a cabo, coincidieron en demostrar que el consumo habitual de pistacho colabora con el control del colesterol yla salud arterial.
Además, estos trabajos científicos sostienen que el pistacho es rico en L-arginina, aminoácido que el cuerpo transforma en óxido nítrico, esencial para la elasticidad de los vasos sanguíneos y la reducción de la presión arterial.
Obviamente, las propiedades mencionadas, colaboran en la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y accidentes cerebro-vasculares.
Una investigación publicada por la prestigiosa revista “Nature”, llegó a la conclusión de que, cuando se consume junto a alimentos ricos en carbohidratos, tiene la propiedad de regular la glucemia postprandial de manera más rápida.
De aquí que el pistacho contribuye a controlar la insulina y previene la aparición de Diabetes del Tipo 2.
Este fruto seco, que no engorda, y que ayuda a control el peso, facilita la digestión y equilibra la llamada microbiota intestinal.
El pistacho se puede disfrutar solo, en alfajores, snacks, y también puede agregarse a las ensaladas, los panes, las salsas, los pestos, los postres y hasta en la comida elaborada sobre la base de garbanzos llamada Hummus.
Cabe mencionar que el pistacho es apto para vegetarianos, deportistas y todas aquellas personas que siguen la Dieta Mediterránea.
