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El Garrahan avanza en los tratamientos para mejorar la movilidad de los pacientes

En una jornada significativa, el Hospital Garrahan, líder en atención pediátrica de alta complejidad en el sistema público, alcanzó un hito crucial en el tratamiento de la osteogénesis imperfecta. La colocación de clavos endomedulares telescópicos emerge como una estrategia efectiva para estabilizar los huesos y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados por esta enfermedad.

Este tratamiento quirúrgico, que ya superó las 100 intervenciones en el Garrahan, se ha consolidado como una medida crucial para reducir el daño por fracturas en pacientes con formas moderadas y graves de osteogénesis imperfecta. Asimismo, en el marco del Día de la Osteogénesis Imperfecta, se destaca la importancia de esta técnica para la comunidad médica y los pacientes.

La osteogénesis imperfecta, una enfermedad genética poco común, provoca fragilidad ósea, debilidad muscular y diversos síntomas que afectan la calidad de vida de quienes la padecen. Con una incidencia de 1 caso por cada 10 a 15 mil nacimientos, esta condición afecta a medio millón de personas en todo el mundo, lo que resalta la relevancia de los avances médicos en su tratamiento.

En este sentido, el enfoque interdisciplinario con el que trabaja el Hospital Garrahan es fundamental. Con cerca de 200 consultas anuales en el servicio de Crecimiento y Desarrollo, se coordinan esfuerzos con especialistas en Ortopedia y Traumatología, Genética, Kinesiología, y otras disciplinas médicas para brindar una atención integral a los pacientes.

Según la Dra. Rosario Ramos Mejía, del servicio de Crecimiento y Desarrollo, “la atención coordinada entre los diferentes servicios no solo permite alcanzar el éxito terapéutico, sino que también mejora una de las prácticas más utilizadas para lograr la estabilidad de los huesos, como es la colocación de clavos endomedulares”.

Los resultados de estos procedimientos quirúrgicos son alentadores. El Dr. Claudio Primomo, médico de Ortopedia y Traumatología, señala que los clavos endomedulares están indicados para pacientes con formas moderadas o graves de la enfermedad, con el objetivo de corregir desviaciones óseas y prevenir fracturas recurrentes. Destaca además el impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes, permitiéndoles una mayor integración social y actividades físicas.

Un caso destacado es el de Fran, un niño de 11 años diagnosticado con osteogénesis imperfecta desde su nacimiento. Para su madre, Mercedes, la cirugía fue un punto de inflexión en la vida de su hijo, permitiéndole caminar y desenvolverse con mayor independencia. La reciente experiencia de Fran, quien sufrió fracturas a pesar de tener los clavos, resalta la importancia preventiva de este tratamiento para evitar lesiones más graves.

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